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La farmacovigilancia es el área responsable de detectar, evaluar y prevenir los efectos adversos relacionados con el uso de medicamentos. En el contexto de la optimización de antimicrobianos, cumple un papel esencial al asegurar que estos tratamientos se utilicen de forma segura, eficaz y responsable.
Integrar la farmacovigilancia en los programas de optimización no solo protege la salud de los pacientes, sino que también contribuye a reducir la resistencia bacteriana, promoviendo un uso más consciente de estos recursos terapéuticos.
Usar antibióticos sin receta puede ser peligroso. El médico debe de dictaminar si realmente se necesita un antibiótico y cuál es el adecuado. Usarlos sin control puede causar efectos secundarios, no curar la enfermedad y, además, hacer que las bacterias se vuelvan más fuertes.

- No te automediques: Solo un médico puede decir si necesitas un antibiótico y cualquier otro medicamento y cuál es el correcto.
- Sigue las indicaciones del médico: Toma el medicamento en la dosis, frecuencia, y tiempo establecido en tu receta médica, aunque ya te sientas mejor.
- No compartas medicamentos: Lo que funcionó para otra persona puede no ser adecuado para ti. Cada caso es diferente.
- No guardes sobrantes para “otra ocasión”: Si te sobra medicamento, no lo uses por tu cuenta después. Llévalo a un centro de recolección segura (SINGREM).
- Consulta siempre a un profesional de la salud: Ante cualquier duda o síntoma, acude.
La OMS desarrolló la clasificación AWARE para promover el uso responsable de los antibióticos y combatir la resistencia antimicrobiana. Divide los antibióticos en tres grupos: Acceso, Vigilancia y Reserva, según su impacto en la resistencia.
Se actualiza cada dos años y sirve como herramientas para:
Grupo ACCESS: Este grupo contiene alrededor de 50 antibióticos. Incluye medicamentos considerados de primera o segunda línea para tratar infecciones comunes. Están diseñados para ser ampliamente accesibles, seguros y con bajo riesgo de inducir resistencia.
Grupo WATCH: Aproximadamente 110 antibióticos forman parte de este grupo. Se trata de fármacos de amplio espectro, utilizados para infecciones más específicas o graves, con un riesgo moderado a alto de generar resistencia. Su uso debe ser cuidadosamente vigilado.
Grupo RESERVE: Incluye unos 20 a 30 antibióticos. Son medicamentos considerados como último recurso, utilizados principalmente para el tratamiento de infecciones causadas por bacterias multirresistentes. Su uso está reservado para situaciones clínicas muy limitadas y bajo estricta supervisión.